Creció en Santa Fe,
Nuevo México y a los 17 años de edad, Tom Ford se trasladó a Nueva York con la
idea de estudiar arquitectura y diseño de interiores en la prestigiosa escuela
Parsons, pero su sueño era la interpretación, ser actor.
Hizo algunos trabajos como modelo y se dio cuenta de que la arquitectura y la moda tenían mucho en común.
Con algunos de sus proyectos, se presentó en las oficinas de Cathy Hardwick y
salió con su primer trabajo en un taller de moda.
Comenzaba la década de los 80 cuando se instaló en París
para trabajar en la firma Chloé donde ordenaba armarios y hacía
pedidos. Un contrato mejor con la empresa Perry Ellis le llevó de vuelta a
América. Su trabajo allí no le emocionaba, así que hizo de nuevo las maletas
rumbo a Europa. En 1990, le llegó una de
las aventuras más apasionantes de su vida: trabajar para Gucci.
Empezó poniendo orden
en la trastienda de la compañía. Cuatro años después presentó su primera
colección. En 1995, con diseños para
Gucci reescribió las normas de la moda, al tiempo que aportó brilló a la mítica
casa italiana con ceñidas blusas de satén, atrevidos logos y trajes de noche
que recordaban lo mejor de Halston. Trajes de raya diplomática para
hombre y mujer, camisas ajustadas al cuerpo y una brillante letra G, de Gucci,
son los elementos que conforman la inconfundible imagen que creó para la casa
italiana con la que consiguió que la empresa pasara de un valor de 230 millones
de dólares a tres billones./cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/QMSUAFIBN7FDN7J5VZWWCWJ4JE.jpg)
En Yves Saint Laurent (YSL) trazó un plan
de mercado a imagen y semejanza de Gucci, pero adaptado a la sofisticada
“maison” parisina. En 2004 llegó el fin
de la era Tom Ford a ambas casas. “El éxito de Ford radica en una mezcla de
sensualidad e instinto comercial estadounidense con elementos de la artesanía
italiana”, así lo cuenta el libro “ABC de la Moda”, editado por Phaidon.
Y tras el éxito, bajo
el ritmo de creación de moda y entró a explorar nuevos caminos con una línea de
belleza para Estée Lauder y lanzó su Black
Orchid, su primer perfume. Abrió su primera tienda en la neoyorquina
Madison Avenue con una colección íntegra de prêt-a-porter para hombre. Todo un
éxito que culminó dos años después con su primer proyecto cinematográfico: “A
Single Man” (“Un hombre soltero”, 2009). En 2016 estrenó su segunda película
“Nocturnal Animals” (“Animales nocturnos”).
En la actualidad, Ford,
con dos películas como director, trabaja el lujo en su máxima expresión, eso sí
con sutiles pinceladas de sensualidad.