


Una realidad virtual, entre
videojuego y red social, dispuesta a cambiar nuestros hábitos de consumo y la
forma en que concebimos el mundo. Impulsado
por el frenesí de las criptomonedas y los non fungible tokens (NFT), el metaverso promete ser el destino tecnologico por excelencia. Se trata de un mundo virtual donde, a traves de avatares (personajes customizados) en soportes logicos como Roblox, Decentraland o The Sandbox,, los usuarios pueden interactuar social y
económicamente -billeteras virtuales mediante-, llevando toda una vida aparte.
Es posible reunirse, asistir a eventos, incluso casarse o adquirir terrenos y
propiedades. Y por supuesto, vestirse para cada ocasión. Importantes agentes del
campo de la moda ya incursionan en el asunto.
¿Cómo nace el metaverso? Si bien el término, acuñado por el
autor de ciencia ficción Neal Stephenson, suma treinta años, su implicancia
actual es obra de Mark Zucherberg. El fundador de Facebook, cuyo
conglomerado Meta Platforms Inc. reúne también a WhatsApp
e Instagram, entre otras, es quien ha dado forma a semejante paradigma: un
universo paralelo donde, según la agencia Wildbytes, hacia 2025 podremos hacer
el 50% de las cosas que habitualmente hacemos.
Donde apunta Zuckerberg, acierta. Cada vez más usuarios e
inversores montan esta ola, cuyo mercado se estima llegará a mover más de 800
millones de dólares en 2022.
Un
rol importante en el mercado metaverso lo asumen diseñadores y casas de moda,
que hoy ven allí una posibilidad de expansión. Tiendas de productos virtuales,
acciones pop-up y eventos online son las vías más elegidas para hacer
presencia. Y los usuarios quieren cada vez más. Es que gracias a estas
plataformas pueden sentirse parte de un mundo otrora exclusivo, y de
experimentar estilísticamente sin las limitaciones de la vida real. Los
avatares invitan a forjar identidades donde la moda juega un papel clave:
además de elegir el género y el aspecto físico de cada personaje, es menester
vestirlo.
“Cuanto más tiempo pasás en el
metaverso, más importancia adquiere tu identidad virtual”, declaró Christina
Wootton, VP de Alianzas Globales de Roblox, en una entrevista. “Quizá
quieras verte como sos en la vida real, o puede que prefieras lucir
completamente diferente. Podés hacerlo sin miedo al qué dirán, pues los
usuarios del metaverso tienden a no juzgar. Es una plataforma para experimentar
y expresarse libremente”.
Otra ventaja que ofrece la moda metaverse, es su naturaleza
sustentable -si bien requiere de energía eléctrica, no produce excedentes ni
contamina-; su inmediatez -prescinde de cadenas de producción-; y su feedback
directo –los
diseñadores pueden saber qué piensan los usuarios de sus productos, sin
intermediarios-.
Así como hace quince años las marcas veían potencial en el
ecommerce e invertían en sus tiendas online, hoy el metaverso forma parte de las
estrategias comerciales de Gucci, Ralph Lauren y Dolce & Gabbana, entre
otras. Es que además de expandir su universo y generar
nuevas experiencias, los meta beneficios se traducen en dólares: las piezas
virtuales se venden y revenden, alcanzando, en algunos casos, precios mayores a
los de las piezas reales. En el mercado de segunda mano de Roblox (una
plataforma con casi 50 millones de usuarios activos al día), por ejemplo, una
cartera Gucci que en la vida real salía USD 3.400, virtualmente se revendió por
el equivalente de USD 4.115.
La italiana creó un pop-up store para Roblox
llamado Gucci Garden, ambientado a imagen de la ciudad de
Florencia, que invita a los usuarios a adentrarse en el universo de la firma y
adquirir prendas y accesorios para sus avatares. La de Ralph Lauren, titulada
Winter Escape, remite a un centro de ski con prendas y actividades afines a la
temática. Tampoco se quedan atrás Nike y Vans, que poseen tiendas permanentes
en la plataforma: Nikeland y Vans World.
Asimismo, hay nombres surgidos en el
metaverso cuyas prendas sólo conocen su versión virtual. Se estima que más de
200 mil diseñadores o “creators” independientes comercializan o comparten vía
Roblox sus piezas que, lógicamente, son más accesibles que las de marcas consagradas.
A veces sus modelos pasan de la virtualidad a la realidad, como el caso de la
rusa Kreamonz, quien llegó a exhibir su obra en el fashion week de Moscú.
Metaverse Fashion Week
Una nueva barrera se alzó en
marzo cuando, justo después de la secuencia de semanas de la moda del plano
físico -Nueva York, Londres, Milán, París-, Decentraland hosteó el primer
Metaverse Fashion Week (MVFW). Un evento digital de cuatro días donde
confluyeron desfiles see-now-buy-now, tiendas temporales, charlas, showrooms y
after parties con DJs incluidos. Si bien la entrada se abrió a todo público,
hubo marcas que solicitaron listas VIP para agasajar a sus clientes del
metaverso. Asimismo, fue necesario disponer de una billetera Ethereum para
comprar modelos (“wearables”). Algunas firmas, como Hugo Boss, ofrecieron
la posibilidad de adquirir versiones tanto digitales como reales de las mismas
piezas.
¿Quiénes
más se sumaron? Dolce & Gabbana, Etro, Elie Saab, Tommy Hilfiger, Phillip
Plein, Forever 21 e incluso Estée Lauder, que en alianza con The Alex Box
desarrolló un NFT basado en un serum, a fin de cuidar la piel de los avatares.
Durante MVFW también abrió sus puertas la galería de arte 3D, Mona.
En vez de comparar la realidad con la virtualidad, los agentes del metaverso proponen
pensar en éste como un mundo con códigos propios. Si bien hay casos en que los ítems
se replican, allí las prendas y
accesorios lucen distintos, y cumplen nuevas finalidades.




